Cierto día salieron a pasear el libro, la fortuna, el conformismo y la decencia.
Mientras caminaban dijo el LIBRO:
"Amigos míos, si por casualidades de la vida nos vemos en la obligación de separarnos, sería bueno determinar un lugar donde pudiéramos encontrarnos de nuevo. Yo siempre estoy en la biblioteca y muy poco ayudo porque la tecnología ha ensombrecido mis páginas y mi saber"
Salmos 119:105 "Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.
"En cuanto a mí, expresó la FORTUNA, siempre estaré en casa del millonario que tiene un inmenso palacio en el centro de la ciudad, vivo relajada, compro lo que quiero y no me doy mala vida por nada"
Lucas 12:15 "Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee"
La opinión del CONFORMISMO fue esta: "Yo en cambio estoy en la choza del viejo Filiberto porque a pesar de que el pobre ha pasado tantas penurias, es feliz con lo poco que tiene"
1 Corintios 11:1 "Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo"
Viendo que la DECENCIA permanecía callada, le preguntaron:
Y a ti, ¿dónde te encontramos?
Ella bajó tristemente la cabeza diciendo:
"No se, porque a mí quien una vez me pierde no me encuentra jamás"
Romanos 13:13-14 "Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, ▪ sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne"
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Hoy en día ese valor que hace que una persona sea consciente de su propia dignidad humana y guarde su cuerpo, pensamientos y sentidos para evitar exponerlos a la morbosidad, muy poco se ve en las calles ¡y que decir de las redes sociales...! no hay pudor ni vergüenza.
Muchos se han dejado atrapar por los tentáculos de una sociedad corrompida que salta de pecado en pecado y cuyo único interés es arrastrar a todo el que pueda al pozo de la perdición, de donde emana podredumbre, droga, alcohol, morbosidad, lujuria, erotismo, obscenidad y todo lo que tenga que ver con el desenfreno carnal.
Eso que las Sagradas Escrituras engloban con el término CONCUPISCENCIA, es lo que tristemente nos lleva a vivir fuera de la voluntad de Dios.
Santiago 1:13-15 "Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; ▪ sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. ▪ Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte"
Mi abuela decía:
"La decencia es lo único que nos impide hacer lo indebido..."
¡Que gran verdad...!