Recuerda a cada instante el gran amor de Dios y no permitas que las preocupaciones del presente te roben la paz que solo él puede darte.
Alaba su santo nombre con cánticos de alegría, hoy y por toda la eternidad.
Salmos 63:7-8 "A la sombra de tus alas cantaré, porque tú eres mi ayuda. Mi alma se aferra a ti; tu mano derecha me sostiene"
