Hace poco una amiga de años me decía como se sentía al enfrentar el día a día.
Me dijo que estaba "lidiando con la vida".
Esa frase me impactó, porque es la manera en que enfrentamos las pruebas y desafíos lo que realmente nos afecta en nuestro caminar.
Las decisiones que tomamos hoy marcarán el rumbo de lo que nos depara el futuro.
Yo me encontré luchando contra el estrés y el cansancio, de ñapa sufriendo ataques de pánico por las noches, cosas con las que no había lidiado nunca. Pero no podía darme el lujo de quedarme ahí.
Decidí poner de mi parte y aunque me costó, logré mi objetivo.
2 Timoteo 1:7 "Porque no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio"
A veces esperamos que otros vengan a salvarnos cuando el Rey de Reyes ya nos ha indicado lo que debemos hacer.
Por su gracia, tenemos más poder y control sobre la vida. Así que no continúes sentada, quejándote por todo.
Confía en Dios, Él te dará la fortaleza necesaria para que logres levantarte y puedas avanzar con valentía.
Ora conmigo:
Señor, tú me das la energía necesaria para realizar las tareas que me has encomendado. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y Amigo. Amén.

