Desde jóvenes nos enseñan a establecer metas y a luchar por ellas con todas nuestras fuerzas. Planear un futuro prometedor no es malo, pero déjame decirte que lo que realmente marca la diferencia es a quien incluimos en esos planes desde el principio.
Muchos hemos cometido el error de comenzar grandes proyectos sin tomar a Dios en cuenta y cuando las cosas no salen como esperábamos, decimos:
“¿Por qué, Señor, por qué?”
Pero la verdad es que nunca lo consultamos con él, nunca le dimos ese lugar de guía y de dirección que solo a él le corresponde.
Proverbios 16:3 "Encomienda al Señor tus acciones, y tus pensamientos serán afirmados"
Todo lo que ponemos en sus manos sale bien, aunque pase por infinidad de contratiempos, de eso, no tengas la menor duda.
Sueña, pero sin dejar atrás al dueño de tu vida, planifica, pero primero consulta con él y cuando vayas a construir, asegúrate de que sea sobre la roca, porque sólo así tus deseos serán parte del propósito glorioso que él tiene preparado para ti.
Salmos 31:3 "Porque tú eres mi roca y mi castillo; por tu nombre me guiarás y me encaminarás"
Ora conmigo:
Señor, contigo a mi lado, lo que me cuesta entender tiene sentido. Gracias por ser mi consejero y mi refugio seguro. En el nombre de tu Hijo. Amén.



