Leamos:
1 Timoteo 6:12 "Pelea la buena batalla de la fe; haz tuya la vida eterna, a la que fuiste llamado y por la cual hiciste aquella admirable declaración de fe delante de muchos testigos"
La vida cristiana, nos enfrenta a una lucha constante: la batalla de la fe. Esta batalla es contra dudas, temores y todo tipo de tentación que busca alejarnos de nuestra comunión con Dios.
Sabemos que el mundo está lleno de distracciones y si nos descuidamos, nuestra fe se puede enfriar. Es por esto que el apóstol Pablo nos exhorta a no rendirnos, a pelear con determinación, porque el galardón es eterno.
Tal vez las pruebas parezcan interminables y la esperanza se debilite, pero es precisamente en esos momentos cuando debemos mostrar la firmeza que nos mantiene apegados a la roca que es Cristo Jesús.
Cuando dudes, recuerda que no estás solo, Dios está contigo y te fortalece.
La contienda puede ser intensa, pero la victoria está asegurada en el Hijo. Mantén tus ojos en la vida eterna, donde no habrá más lágrimas ni luchas, solo gozo eterno en su Presencia.
Ora conmigo:
Amado Padre, vengo a ti cansada, pero no derrotada. Te pido, sigas siendo mi refugio y tu Palabra mi espada. Dame fuerzas para seguir hasta el final, incluso, cuando las circunstancias me hagan dudar.
