Es Cain quien nos enseña sobre los peligros de la envidia y la ira descontrolada.
El relato bíblico, narra que los celos que él sentía por su hermano Abel lo llevaron a cometer un vil asesinato.
Juan 3:12 "No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas"
Cuando se actúa de manera irracional y violenta, quedan al descubierto las consecuencias mortales de permitir que estos sentimientos dominen nuestra vida.
Bien lo dice el Proverbios 14:30 "El corazón apacible es vida para el cuerpo, más la envidia es carcoma para los huesos"
Ora conmigo:
Señor, líbrame de todo pensamiento que vaya en contra de tus preceptos y hazme humilde para demostrar que teniéndote a ti es más que suficiente para vivir feliz. En el nombre de Jesús. Amén.
