¿Has pensado alguna vez, que orar es hablar con Dios?
Pues si, orar es abrir el corazón con la certeza de que seremos escuchados por él
Escrito está:
Mateo 7:7 "Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá"
Conversar con él, nos conecta con la esencia de un Padre amoroso que obra incluso en lo invisible.
Cada palabra que elevas es una semilla que cae en sus manos y si él así lo considera la hará florecer a su tiempo.
No te desanimes, no te des por vencido, ni dejes de implorar porque cada ruego es escuchado y cada respuesta, ya sea un sí o un no, es una muestra de su bondad.
Ora conmigo:
Señor, gracias por escucharme, incluso, cuando solo puedo llorar en tu Presencia. Necesito entender que tú en todo tienes la razón, aunque no siempre lo comprenda. En el nombre de tu Hijo, agradezco tu amor infinito. Amén.
