Leamos en el nombre de Jesús:
Efesios 2:1“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.”
Cuando el apóstol Pablo habla de estar "muertos", no se refiere a la vida biológica. Él describe el estado de nuestro espíritu antes de conocer a Cristo. Estábamos físicamente vivos, pero apagados por dentro. Hoy en día, la historia se repite.
Muchos buscan llenar el vacío con placeres rápidos, redes sociales o relaciones pasajeras. Piensan que eso es “disfrutar la vida”, sin darse cuenta de que el pecado los separa de Dios. A esa desconexión es a lo que la Biblia llama muerteespiritual.
Pero aquí viene lo glorioso: Dios, en su inmenso amor, no nos dejó abandonados en ese estado. Él nos encontró en medio de nuestra propia oscuridad y nos devolvió la vida por medio de Jesucristo.
Vivir en Cristo es mucho más que asistir a una iglesia o leer las Escrituras por rutina. Es caminar cada día con un espíritu que respira, que late y que se fortalece en su presencia. Esa vida espiritual es la que:
● Nos sostiene con firmeza en las pruebas.
● Nos capacita para perdonar de corazón.
● Nos impulsa a seguir adelante.
●Nos hace marcar la diferencia en un mundo superficial.
Si tú diriges mi vida, Señor, estoy en el lugar correcto.
Ora conmigo:
Padre amado, tu amor me alcanzó y tu gracia me rescató. No permitas que vuelva a caminar en la oscuridad de mis pecados, sino en la plenitud que solo me das en Cristo. Lléname de tu fuerza y recuérdame siempre que lo verdaderamente valioso es permanecer cerca de ti. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y Amigo. Amén.
