Es natural pensar que nuestra espiritualidad puede debilitarse con el tiempo, especialmente cuando los momentos de entusiasmo fervoroso parecen menos frecuentes. Sin embargo, el silencio de Dios no es una señal de ausencia, sino una oportunidad para crecer y profundizar en nuestra fe.
En el invierno, cuando el árbol parece inactivo, verdaderamente está fortaleciendo sus raíces para poder florecer en la primavera. Así mismo, nosotros necesitamos aprender a esperar en Dios y permitir que nuestras raíces se fortalezcan en épocas de silencio.
Lamentaciones 3:26 "Es bueno esperar en silencio que el Señor venga a salvarnos"
Este tiempo de espera es un periodo en el que nuestras almas son moldeadas, nuestra paciencia es cultivada y nos preparamos para recibir las bendiciones que él tiene reservadas para cada uno de nosotros.
Sé que el camino puede parecer largo y a veces solitario, pero recuerda las palabras de Filipenses 1:6
"Estoy persuadido de que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.
Él está contigo, y cada día es una nueva oportunidad para descubrir lo que tiene preparado para ti.
Ora conmigo:
Señor, sé que la fortaleza se adquiere cuando aprendemos a esperar sin desesperarnos. Sigue trabajando en mis raíces y dame la paciencia necesaria para confiar en tu tiempo. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y Amigo. Amén.
