No te quejes por nada ni vivas diciendo: "cuando logre mis sueños, me sentiré feliz".
El simple hecho de que hayas abierto los ojos esta mañana es un milagro que no se repite.
La vida no se mide por lo que alcanzas cuando llegas a la meta; ella es el camino que te permite lograr tus objetivos.
Es una falta de gratitud despreciar el regalo de un nuevo amanecer solo porque no es perfecto.
Si no aprendes a disfrutar el café de hoy, tampoco disfrutarás el champán de tu gran día, porque seguirás enfocado en lo que te falta.
Salmos 118:24 "Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en él"
Tu deber es encontrar el gozo en medio de la rutina imperfecta de una jornada cualquiera.
Ora conmigo:
Señor, gracias por el aire que respiro, por el techo que cubre mis necesidades y todo lo que me das sin merecerlo. Prometo encaminarme en lo verdaderamente valioso y no en lo pasajero. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y amigo. Amén.
