Leamos para entender:
Isaías 9:2 "El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos"
Isaías, profeta judío, aseguró que, incluso en la más profunda sombra, hay razones para la esperanza, porque el poder de Dios es capaz de revivir lo que parezca estar sin vida.
La luz resplandeciente de Jesucristo, dio cumplimiento a este anuncio, trayendo consigo la promesa de liberación para Israel.
Él es también nuestra luz y escrito está:
Juan 8:12 "Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida"
Esta es la buena nueva: ¡Hay claridad al final del túnel, porque Dios disipa la oscuridad con su resplandor ineludible!
Permite que su destello glorioso penetre en tu vida y puedas ser transformado en un nuevo ser.
Ora conmigo:
Señor, perdóname por quedarme atrapada en la opacidad de las circunstancias pasadas, olvidando que tú puedes disipar lo tenebroso y que solo en ti hay seguridad. Protégeme y guíame. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y Amigo. Amén.
