En una época donde el éxito se mide por la cantidad de seguidores que se logra obtener en las redes sociales y donde escuchamos palabras como éstas:
"Haz lo que te dé la gana”, “primero tú, después los demás” no le pares al que dirán", aunque suenen motivadoras, nos empujan a vivir desde el ego y no desde la entrega.
Te lo digo porque estar demasiado centrado en sí mismo es convertirse en una persona ególatra y un ególatra es un ser egoísta que se considera superior a los demás y pretende despertar en ellos la misma admiración que él siente por su propia persona.
Y fíjate como son las cosas, la Palabra Sagrada nos da un enfoque completamente distinto cuando nos dice:
"Todo lo que hagas, hazlo para la gloria de Dios”.
Escrito está:
1 Corintios 10:31 "Así que, si ustedes comen o beben, o hacen alguna otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios"
¿Te das cuenta? Dice “todo lo que hagas”, comer, hablar, trabajar, descansar, estudiar, amar, tomar decisiones y en realidad, todo puede ser una ofrenda de alabanza si lo haces con la intención de honrar al Señor.
¿Has pensado alguna vez que las madres que crían a sus hijos con amor y los corrigen con sabiduría están glorificando al Rey de Reyes y que todo el que trabaja con esfuerzo y honestidad, también lo está haciendo con su ejemplo?
Cada vez que eliges el bien, cada vez que decides perdonar, cada vez que sirves sin buscar reconocimiento, dices: “Todo lo que tengo y todo lo que soy es para tu alabanza”.
No vivas para acumular, para aparentar ni para complacer al mundo. Vive para honrar y enaltecer al Dios que te dio la vida, que te rescató, y que merece cada parte de ti.
Ora conmigo:
Padre amado, no quiero una vida dividida donde te reservo un espacio y el resto lo lleno con mis propios planes. Quiero que seas el centro, el motivo, la razón de cada paso que doy. Se que no necesito tener un púlpito para adorarte, ni un micrófono para alabarte. Basta con un corazón sincero, una vida dispuesta y unas manos abiertas para servirte. Ayúdame a vivir así, con humildad, con intención y propósito. En el nombre de tu Hijo. Amén.

