Si queremos una vida en VICTORIA, necesitamos erradicar de raíz la vanidad, la jactancia, la vanagloria, la presunción, la altivez y todo lo que sea de desagrado a los ojos de Dios.
Solo con modestia, sumisión, obediencia y acatamiento se vive agradando a quien todo lo puede.
Reconoce que para ser un triunfador, es indispensable adoptar el único estilo de vida que a él le complace y no olvides que presumir no tiene sentido, simplemente, porque ante sus ojos, todos somos iguales.
Salmos 149:4 "Porque el Señor se complace en su pueblo; da a los humildes el honor de la victoria"
