A sus discípulos Jesús les dijo:
Mateo 16:24 "Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame"
Responder a este llamado significa tener una obediencia madura y olvidarnos de nosotros mismos para servir a los demás.
Para Dios nada es imposible, además no se necesitan riquezas ni tener en la mano un documento especial para sentir compasión por los que sufren, por los perseguidos injustamente, por los más vulnerables y por aquellos que están secos espiritualmente, nadando en las aguas putrefactas del pecado.
Todos hemos caminado por terrenos llenos de espinas pero si la voluntad del Padre, es que en ese terreno retoñe una buena semilla, así será. Él se encargará de darle luz para que ella crezca y de frutos.
El cambio que él hace a través de su Espíritu, es notable.
Nuestro único deber es confiar.
Salmos 30:11 "Tú cambias mis lágrimas en danza; me quitas la tristeza y me rodeas de alegría"
Ora conmigo:
Señor, tu Hijo mostró todo su amor muriendo en la cruz por el perdón de nuestros pecados y restablecer nuestra cercanía contigo. Sé que tú eres capaz de transformar la vida de cualquier persona pero es necesario escuchar tu llamado y decidir seguirte para que el cambio se produzca. Ser trigo y no cizaña significa entregarse a ti en cuerpo y alma. Bien lo dice tu Palabra en el evangelio de Mateo 16:25 "Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará". Y yo estoy dispuesta a seguirte hasta que tú decidas otra cosa. En el nombre de Jesús oro. Amén.
