El momento preciso para preguntarnos:
¿Qué me pasa..?
¿Por qué no logro controlarme...?
Es cuando nos dejamos dominar por el enojo o la ira.
Este camino con sus patrones errados, es el causante de muchos conflictos.
Sentirse agraviado y reaccionar con indignación, puede llevar a cualquiera a cometer una locura.
Leamos lo que está escrito en las Sagradas Escrituras:
Génesis 4:9 "El Señor preguntó a Caín:—¿Dónde está tu hermano Abel? —No lo sé —respondió—. ¿Acaso soy yo el que debe cuidar a mi hermano?"
Él mintió; porque tras un arrebato de furia y envidia lo había matado.
¿Te das cuenta que estar lejos de quien todo lo puede, produce consecuencias lamentables...?
Ora conmigo:
Padre amado, he tomado la acertada decisión de acudir a ti para no ser dominada por el mal como sucedió con Caín. Oro en el nombre de Cristo. Amén.
