Leamos en el nombre de Cristo;
Salmos 100:2 "¡Sirvan al Señor con alegría! ¡Vengan a su presencia con regocijo!"
¡Sin duda alguna, esto una declaración de celebración...!
Dios nos ha obsequiado dones únicos que debemos utilizar con un propósito especial.
Servirle con alegría no significa que no habrá momentos en los que nos sintamos exhaustos, pero nuestra motivación será el mejor incentivo para complacerlo.
Ya sea que estemos llamados a enseñar, a escribir, a aconsejar o a ser cristianos en casa, debemos servir con júbilo y entusiasmo, buscando únicamente agradarlo a él.
En los días difíciles, oremos para que nuestra fe sea renovada y así poder servir con una sonrisa en el rostro y una actitud de gratitud.
Seamos obedientes a su Palabra y a su llamado. Tú y yo, hemos sido equipados con todo lo necesario para ayudar con gozo y satisfacción.
Ora conmigo:
Querido Padre, gracias por los dones con los que me has bendecido para ser usados para honra y gloria de tu nombre. Fortaléceme cuando me sienta débil. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y amigo. Amén.
