Leamos en el nombre de Jesús:
1 Timoteo 4:14-15 "No descuides el don que hay en ti, y que recibiste mediante profecía, cuando se te impusieron las manos del presbiterio. ▪︎ Ocúpate en estas cosas, y permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea evidente a todos."
Cuando inicié mi labor docente, hace más de 40 años, aprendí a aceptar mis fallas y a reconocer los errores cometidos. ¡Nadie es perfecto! Cada ser humano tiene un proceso de aprendizaje distinto.
A medida que fui adquiriendo experiencia, ofrecí a mis alumnos todo el amor y la atención posibles.
Me jubilé en el año 2010, pero entiendo que cada día es una nueva oportunidad para hacer las cosas lo mejor posible.
Así como Pablo animaba a Timoteo a cultivar sus dones y a mostrar su avance, Dios nos invita a hacer lo mismo. Nuestro Padre no busca la perfección, sino el progreso y que dependamos cada día más de Él.
Frente a lo nuevo, acojamos la gracia de Dios, recordando que ella cubre todas nuestras deficiencias. Celebremos con júbilo el progreso que Él nos ha permitido alcanzar hoy.
Ora conmigo:
Señor, agradezco la misericordia que proviene de ti y me envuelve cada día. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y Amigo. Amén
