En las Sagradas Escrituras se lee que Dios mira el corazón no lo externo.
1 Samuel 16:7b "La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón"
Lastimosamente muy a pesar de esto, juzgar a los demás por su apariencia no es nada extraño. Muchos se dejan llevar por los rasgos superficiales sin darse cuenta que lo que realmente hace fea o bella a una persona, es su forma de ser y no su vestimenta.
Él nos ama a todos por igual y lo único que nos pide es mantener un corazón acrisolado, intachable e íntegro porque de nada sirve lucir espectacular si se tiene unos sentimientos negros como el carbón.
Aceptar a nuestros semejantes sin criticarlos es lo ideal.
Mateo 7:1 "No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes"
No permitas que el físico empañe lo que verdaderamente vale la pena ver.
Ora conmigo:
Padre nuestro que estás en el cielo, graba en mi corazón las leyes de tu amor y permíteme descubrir en mis semejantes sus virtudes y buenas obras. Te lo pido en el poderoso nombre de Jesús. Amén.
