Nuestros problemas desaparecerían si en lugar de temerles, decidiéramos darle la mano a Jesús y caminar valientemente a través de ellos.
Nahúm 1:7 "Bueno es el Señor; es refugio en el día de la angustia, y protector de los que en él confían"
Ora conmigo:
Señor, caminar contigo no solo regocija mi alma, también me da la paz y el consuelo que necesito en los momentos de angustia ansiedad, tristeza y desilusión. En el nombre de tu Hijo. Amén.
