Hay infinidad de personas que al hacer algo bueno por sus semejantes, esperan recibir aplausos y reconocimientos, lo consideran tan importante, que es esa la motivación que los lleva a compadecerse del necesitado.
Este comportamiento los convierte en hipócritas, porque bajo el disfraz de la caridad solo piensan en ellos mismos.
Si das de comer a alguien que tiene hambre, no se lo digas a nadie, no hay necesidad de eso, si decides actuar con generosidad y compasión, hazlo sin presumir, Dios ve todo y te premiará con creces.
Su Palabra lo dice:
Mateo 6:3-4 "Pero cuando tú des limosna, asegúrate de que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha; ▪ así tu limosna será en secreto, y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público"

