Clamemos a Dios porque él nos escucha, puede que no nos libre al instante de la tribulación que estemos enfrentando, pero sí nos concede la paz que necesitamos y nos recuerda que nuestra vida está en sus manos y en él tenemos salvación.
Salmos 37:39 "La salvación de los justos viene del Señor; él es su fortaleza en tiempos de angustia"
Si la única oración que puedes hacer en medio de tu desesperación es repetir su nombre, con eso basta, porque él escucha las peticiones que salen de lo más profundo de nuestro ser.
Proverbios 18:10 "Torre fortificada es el nombre del SEÑOR; el justo correrá a ella y estará a salvo"
¡Qué bueno es saber que él nos acompaña y nos ayuda siempre...!
