"Es mejor ser paciente que ser soldado fuerte y es mejor dominar la ira que dominar toda una ciudad"
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Hablar de paciencia es recordar la historia de Job, un hombre que se mantuvo firme en medio de tantas pruebas desoladoras.
Su ejemplo nos invita a tomarla como modelo de vida.
Pasó por un sinfín de sufrimientos, pero su recompensa sería mucho mejor que su dolor e infortunio.
Ese aguante otorgado por el fruto del Espíritu, es el que nos prepara para soportar acontecimientos difíciles, sin perder nuestro temperamento, sin enojarnos, sin darnos por vencidos.
Una entereza bien definida es la que nos moldea para tolerar lo inevitable sin lamentarnos por lo que nos esté pasando.
Santiago 1:2-3 “Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia"
Sin lugar a dudas, este personaje del Antiguo Testamento, llena de consuelo a quienes padecen tribulación, porque él lo perdió todo excepto su fe.
Job 37:5 "Dios truena con su voz en forma maravillosa, haciendo grandes cosas que no podemos entender"
Mantengámonos firmes para cosechar bendición.
