Cuando Dios nos libra de relaciones o hábitos destructivos, la mayoría de las veces el corazón se queda enganchado en ese lugar. La mujer de Lot miró atrás porque extrañaba lo que dejaba, y se quedó estancada.
No mires con nostalgia el pasado del que fuiste rescatado. Lo que dejas no es mejor que lo que Dios tiene adelante. Camina firme y sin temor. Tu futuro está al frente, no en la espalda.
