En momentos de duda, aflicción o desánimo, es fundamental fortalecer nuestra fe y recordar las promesas y el amor de Dios hacia nosotros. Es su Palabra, lo único que puede renovar nuestra confianza en él.
La Biblia nos enseña que la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve
Ese regalo que nos otorga quien todo lo puede, no da cabida a la duda, incluso cuando las circunstancias parecen adversas.
Jesús mismo nos dice que si tuviéramos fe como un grano de mostaza, nada, absolutamente nada sería imposible de lograr.
Escrito está, leamos:
Mateo 17:20 "Les aseguro que si tuvieran fe tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a esta montaña: “Trasládate de aquí para allá” y se trasladaría. Para ustedes nada sería imposible"
¡Déjate inspirar por estas verdades bíblicas para que avives tu fe en el Señor...!
