Para nadie es placentero sentir la pérdida de un ser querido.
Las Sagradas Escrituras, reseñan que Marta y María se entristecieron por la muerte de su hermano Lázaro y fue Marta quien le dijo a Jesús:
Juan 11:21 "Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto"
Esos eventos duelen en lo más profundo de nuestro ser, sin embargo, en su tumba, "Jesús lloró"
Este acontecimiento aparece registrado en el Evangelio de Juan, Capitulo 11, versículo 35, siendo considerado el más corto de la biblia.
Como puedes ver, él siente nuestras tristezas, más no promete eximirnos de esos lamentables sucesos.
Lo que si es aseguro es que de su mano encontraremos la resignación y la aceptación que otorga Dios a través de su Espíritu.
Salmos 138:3 "Cuando te llamé, me respondiste; me infundiste ánimo y renovaste mis fuerzas"
Ora conmigo:
Señor, en los momentos de aflicción, tu consuelo me envuelve, dándome luz y esperanza aún en medio del dolor. En el nombre de tu Hijo oro. Amén.
