Las situaciones difíciles llegan de imprevisto y cuando uno menos lo espera, sin embargo, es en medio de esas pruebas, que nuestra fe jugará un papel importante, ¿sabes por qué? sencillamente porque debemos confiar sin dudar en quien todo lo puede. Nuestra mirada debe de estar fija en él, no en el problema que nos agobia.
Si sabemos que Dios es el mejor refugio que tenemos a nuestra disposición, es absurdo que nos dejemos dominar por la angustia, la congoja y el desconsuelo.
Su Palabra lo dice:
Salmos 9:9a "El SEÑOR es el refugio del oprimido"
Ora conmigo:
Amado Señor, se que nadie más puede darme la seguridad que mi corazón anhela. Permiteme experimentar tu aliento en medio de los acontecimientos que deba enfrentar. En el nombre de Jesús. Amén.
