El mundo actual nos vende la idea de que el matrimonio es un contrato desechable: si las cosas se ponen difíciles o si el sentimiento cambia, lo más fácil es rendirse y marcharse. Sin embargo, el diseño original de Dios para el matrimonio no se basa en una emoción pasajera, sino en un pacto sagrado y un compromiso inquebrantable. El amor real no es solo un sentimiento que se siente; es una decisión diaria que se sostiene con acciones, respeto y perdón mutuo.
Busco discernir y nutrirme de la Palabra Sagrada para estar en condiciones de regar Semillas de Fe y Esperanza. Se que no será fácil y estoy consciente de que en determinados momentos el desánimo podría apoderarse de mi, porque así trabaja el que vive en la oscuridad, inyectando apatía, pesimismo y desaliento, de lo que si estoy segura es que el Mediador para llegar al Padre guiará mi nuevo peregrinar. Te invito a seguir mis pasos y a formar parte del "Devocional Mi Rosagena"
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sábado, 1 de agosto de 2026
¡CONSTRUYENDO SOBRE EL COMPROMISO!
Escrito está:
Eclesiastés 4:12 "Uno solo puede ser vencido, pero dos presentan resistencia. El cordón de tres hilos no se rompe fácilmente"
El secreto de un matrimonio duradero no es la ausencia de problemas, sino la presencia de Dios en medio de ellos. Ese "cordón de tres hilos" representa al esposo, a la esposa y a Dios en el centro. Cuando las tormentas de la vida, las dificultades financieras o la rutina diaria intentan sacudir el hogar, la pareja que ora junta y busca al Señor permanece firme. La soberbia busca tener la razón, pero el amor busca mantener la paz y la unidad.
Un matrimonio saludable se construye en los pequeños detalles de la vida cotidiana. Se cuida cuando decidimos escuchar antes de gritar, cuando pedimos perdón con sinceridad y cuando elegimos admirar las virtudes de nuestro cónyuge en lugar de señalar constantemente sus defectos. Dios unió el matrimonio para que ambos sean un equipo, un refugio mutuo y un reflejo de su amor incondicional en la tierra. Vale la pena luchar por el pacto que Él bendijo.
Ora conmigo:
Señor, te entrego el matrimonio de cada familia en este grupo. Dales la sabiduría para proteger su unión, la paciencia para que puedan sobrellevarse en amor y la humildad para perdonar. Sé tú siempre el centro de sus vidas. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y Amigo. Amén.
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