Leamos:
Lucas 19:1-4 "Jesús llegó a Jericó y comenzó a cruzar la ciudad. ▪ Resulta que había allí un hombre llamado Zaqueo, jefe de los recaudadores de impuestos, que era rico. ▪ Estaba tratando de ver quién era Jesús, pero la multitud se lo impedía, pues era de baja estatura. ▪ Por eso se adelantó corriendo y se subió a un árbol sicómoro para poder verlo, ya que Jesús iba a pasar por allí"
Así comienza la historia de este recaudador de impuestos, catalogado como "tracalero", por hacerse rico aprovechándose de los pobres y quien lleno de curiosidad, optó por subirse a un árbol para ver al visitante que se acercaba.
Lucas 19:5 "Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa"
¡Increible...!, aquél hombre despreciado por todos, sería el anfitrión del Hijo de Dios.
Atributos especiales no tenía y a pesar de ser rechazado por la mayoría, su corazón fue transformado.
¡Y es que en realidad, él lo que busca es gente que este dispuesta a conocerlo...!
Lucas 19:8 "Mira, Señor, ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea"
¡Ese es el verdadero cambio! ¡así se logra la salvación...!, mostrando arrepentimiento y aceptando por fe a Cristo como Señor y Salvador.
Ora conmigo:
Padre, reconozco que tú siempre tienes un propósito y ese propósito se cumple a la perfección. Sigue moldeando mi vida. Te lo imploro en el nombre de quien murió en la cruz por el perdón de los pecados. Amén.
