Mi resistencia cambia a lo largo del día y se que eso es completamente normal. Por la mañana me levanto llena de energía, pero al mediodía me siento súper agotada. También me pasa que hay días en los que me creo capaz de lograr todo lo que me proponga, y otros en los que me percibo insuficiente.
Esto me puso a pensar y logré comprender algo vital: sólo a través de Cristo se cumplen los propósitos que Dios tiene para cada uno de nosotros. Él es quien nos da la fortaleza para seguir adelante cuando estamos a punto de rendirnos.
Confiar en las emociones es terminar frustrados; lo que Él anhela es que nuestras acciones sean dirigidas por su Espíritu.
Filipenses 4:13 "¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!"
Ora conmigo:
Señor, gracias por ser la fuente de mi vitalidad y mi mayor motor para mantenerme motivada. Decido buscar la guía de tu Espíritu para poder avanzar, por encima de cómo me sienta. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y Amigo. Amén.
