Me encanta cuando Dios frena en seco mis pensamientos. Justo en medio de mi ruido mental me susurra al oído: "Tranquila, lo que quita el sueño no es tuyo, es mío" ¡Aleluya!.
Qué alivio tan grande es entender que mi única tarea es confiar y mantenerme firme; la victoria ya está en sus manos.
2 Crónicas 20:15(b) "porque la batalla no es de ustedes, sino de Dios"
Hoy elijo descansar en su soberanía.
Ora conmigo:
Señor, gracias por interrumpir mis pensamientos cuando el miedo intenta tomar el control. Te entrego mis luchas y decido descansar en ti. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y Amigo. Amén.
