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miércoles, 1 de marzo de 2023

¡UNA MUJER DE FE...!●

El Nuevo Testamento reseña un pasaje bíblico que bien vale la pena recordar no solo cuando los vientos huracanados lleguen a nuestra vida, sino a cada instante. El mismo hace referencia a una mujer cananea,  que tiene una hija poseída por un espíritu maligno. 

Leamos para entender:

El Mesías llega a las ciudades paganas de Tiro y Sidón, al norte de Galilea, la mujer al enterarse de que él estaba en el pueblo, llega ante su presencia y grita:

Mateo 15:22 "—¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija sufre terriblemente por estar endemoniada"

Pero no recibió respuesta alguna. Sus discípulos le decían: "Despídela porque viene detrás de nosotros"

Por un segundo, pongámonos en su lugar y entendamos su desespero, porque no es fácil aceptar en momentos como éste, el silencio del Señor. 

Jesús se dirige a ella y le dice:

Mateo 15:24-26 " —No fui enviado sino a las ovejas perdidas del pueblo de Israel —contestó Jesús. ▪La mujer se acercó y, arrodillándose delante de él, le suplicó: —¡Señor, ayúdame! ▪Él le respondió: —No está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a los perros"

Aunque estas palabras parezcan irónicas no lo son, pues en ese instante la fe de aquella mujer, estaba siendo probada y fue esa misma fe la que le dio luz para pronunciar en medio de la tribulación que la agobiaba los vocablos que le permitirían experimentar su misericordia:

Mateo 15:27 " —Sí, Señor; pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos"

Su respuesta le agradó tanto que él le dijo:

Mateo 15:28 "—¡Oh mujer, grande es tu fe! Sea hecho contigo como quieres. Y su hija fue sana desde aquella hora"

Por fe esta madre imploró sanidad para su hija y por fe dobló sus rodillas ante el único con poder para socorrerla.

Indiscutiblemente son estos momentos de tribulación los que nos llevan a mayores grados de humillación ante el Altísimo. 

No solo las enfermedades llegan sin previo aviso, también infinidad de contratiempos que nos tambalean por completo y si no vemos la solución inmediata somos presa fácil del desaliento.

Esta mujer insistió y consiguió el milagro deseado.

Reconozco que anteriormente mi fe era floja, muy floja, pero hoy no tengo la menor duda, se que la fe es la llave que nos permite alcanzar la gracia de quien todo lo puede y estoy consciente de que si su respuesta no es inmediata debo esperar pues así son sus pruebas ante cualquier adversidad.