Leamos en el nombre de Cristo:
Salmos 37:4 "Deléitate en el SEÑOR y él te concederá los anhelos de tu corazón"
Deleitarse en el Señor no es vivir una vida perfecta, sino caminar en paz mientras otros corren y sonreír en medio de lo incierto al saber que todo está bajo su control.
Cuando el alma se deleita en él, el miedo pierde fuerza y la esperanza florece.
Al descubrir que el mayor tesoro es Cristo, los contratiempos y aflicciones se convierten en gozo y eso, no tiene precio.

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