Vivimos tiempos donde la mentira se disfraza de verdad y donde lo urgente muchas veces aplasta lo verdaderamente importante. Pero cuando permitimos que el Señor nos enseñe su camino, nuestra vida cobra sentido.
Salmos 25:4 "Señor, dame a conocer tus caminos; ¡Enséñame a seguir tus sendas!"
No se trata de vivir sin problemas, sino de caminar en paz, incluso, en medio del caos y el desespero porque andar en su verdad, es caminar con propósito.
Si te sientes confundido, desanimado o sin fuerzas para seguir, recuerda que Dios no solo quiere mostrarte el camino, él quiere caminarlo contigo, ser tu guía, tu maestro y tu esperanza constante.
Su verdad no cambia, no se debilita, no envejece. Y en esa autenticidad puedes apoyarte, sabiendo que él jamás dejará de ser tu guía.
Ora conmigo:
Señor, tu fidelidad me sostiene, tu franqueza me corrige y tu amor me abraza aún cuando en ocasiones no logre entender absolutamente nada. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y amigo. Amén.
