Cuando la apatía te arrope a causa de algún problema o dificultad, ¡no te desanimes...! ¡no te rindas...! Esmerate en buscar un pequeño rayo de luz en medio de la oscuridad.
Persevera hasta el fin y repite mentalmente estas palabras:
"Esto también pasará porque Dios no me abandona"
Escrito está:
Santiago 1:2 "Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas"
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