En ocasiones me pongo a pensar si lo que estoy haciendo dará frutos o si realmente estoy construyendo algo que valga la pena.
Me gustaría entender cada detalle y planificar cada paso, pero soy consciente de que hay muchas cosas que no dependen de mí.
Es ahí donde la Palabra nos recuerda una verdad poderosa: el futuro ya tiene un Arquitecto.
Leamos:
Daniel 2:44 "Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que jamás será destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre".
Todo, absolutamente todo, está en las manos del Rey de reyes y Señor de Señores. Porque Él no improvisa: Él edifica.
Daniel vivió en un tiempo incierto, rodeado de imperios que caían y surgían. Aun así, tuvo la certeza de que el Reino de Dios jamás sería destruido. Esa misma certeza es la que hoy puede sostenerte a ti.
Aunque todo cambie a tu alrededor y tus planes parezcan desmoronarse, no te desanimes. Dios sigue construyendo; no con ladrillos, sino con promesas.
Él está diseñando tu historia. En lugar de temer al mañana, confía. Aunque hoy no alcances a ver los cimientos, el Arquitecto del cielo ya está levantando algo eterno en ti.
Ora conmigo:
Señor, hoy decido soltar el lápiz para que seas tú el único diseñador de mi historia. Dame la paz necesaria para descansar, sabiendo que mi futuro no está fuera de control, sino en las manos del Dios que nunca falla. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y Amigo. Amén.
