Son muchos los que se encuentran atrapados en patrones de comportamientos que los alejan de Dios y el Libro Sagrado hace una muy buena comparación en relación a esto.
Leamos:
Proverbios 26:11 " El perro que vomita, regresa a su mismo vómito; así el bruto vuelve a su insensatez"
Este versículo se refiere al proceder del necio, quien a pesar de equivocarse y reconocer su desacierto, vuelve a cometer las mismas estupideces de sus experiencias pasadas.
Imitar al sabio es lo ideal porque él busca el conocimiento y actúa en consecuencia, en cambio el mentecato se aferra a sus caminos equivocados, lo que lo lleva a una vida llena de dificultades y sufrimientos innecesarios.
El libre albedrío es un regalo de Dios que nos permite decidir entre el bien, el mal, seguir su camino o desviarnos de él. Eso si, somos responsables de nuestras acciones y elecciones.
Deuteronomio 30:19 "A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia"
Dios nos invita a elegir la vida pero la capacidad de decidir es personal. Eres libre y puedes hacer lo que creas conveniente pero no ser capaz de salir de la podredumbre no tiene justificación alguna.
