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miércoles, 1 de abril de 2026

¡ALELUYA, ALELUYA, ÉL VIVE...!●🙏🏼

Si hay algo que debemos tener claro es que el Dios verdadero, el Dios que todo lo puede, en todo momento nos demuestra su Supremacía, su Señorío y Autoridad, pero no solo esto, la resurrección del Unigénito, también nos recuerda su absoluta soberanía sobre la vida y la muerte. 

El acontecimiento que conmovió al mundo hace más de 2000 años y fue profetizado en el Antiguo Testamento sirve para dar respuesta a preguntas básicas y de vital importancia sobre la naturaleza Divina y la esperanza que tenemos en Cristo.

La Biblia no miente y en ella se afirma que el Hijo de Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros con un propósito: dar su vida para que pudiésemos recibir la vida eterna.

Juan 3:16 "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna"

Con su muerte y resurrección se restablecen las relaciones entre el ser humano y el Padre, las cuales habían sido quebrantadas por desobediencia. Y por amor nos transforma a su imagen y semejanza, guiándonos a través de su Espíritu y liberándonos de la esclavitud del pecado.

Es gracias a esta victoria que hemos sido perdonados.

Leamos:

1 Corintios  15:21-22 "Puesto que la muerte entró por medio de un hombre, también por medio de un hombre ha venido la resurrección de los muertos. ▪ Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados"

Por muy putrefacto, pervertido, depravado, impuro, inmoral y desenfrenado que este el mundo, Dios no lo abandona, ofreciendo la oportunidad a todos por igual de una vida eterna siempre y cuando se reconozca y se acepte a Jesús como único Salvador.

Si él venció a la muerte, si fue capaz de lograr ese triunfo, estemos entonces seguros que tendremos también la conquista sobre todo lo demás.

Pablo enfatiza en la Carta a los Corintios que Cristo murió asumiendo la culpa de nuestros pecados, porque solo él podía hacerlo, nadie más, fue esa la voluntad de Dios, su Hijo debía morir para que nosotros como pecadores, recibiéramos el indulto de nuestras transgresiones, solo así  estaríamos en condiciones de recibir su gracia.

El pago ha sido cancelado, por tanto no necesitamos hacer ningún acto de purificación, tampoco rituales de limpieza, pues hemos sido lavados por la Sangre del Cordero.

Reconocer cada aspecto de las buenas nuevas: muerte, sepultura, y resurrección hace que la fe se fortalezca en el entendimiento de la verdad, lo cual está en conformidad con las Escritutas.

Cada quien es responsable de defender las enseñanzas dadas por el Mesías y no permitir que le "metan gato por liebre" porque son muchos los lobos vestidos de oveja que solo buscan confundir, engañar y tergiversar las buenas nuevas, tengamos presente que solo lo escrito por Inspiración Divina, nos ofrece la dicha de ser salvos si nos aferramos a ella, de lo contrario como lo afirmó Pablo, habríamos creído en vano. 

1 Corintios 15:1-2 "Ahora, hermanos, quiero recordarles las buenas noticias que les prediqué, las mismas que recibieron y en las cuales se mantienen firmes. ▪ Mediante estas buenas noticias son salvos, si se aferran a la palabra que les prediqué. De otro modo, habrán creído en vano"

Más claro imposible, empuñar o sujetar otras creencias es separarse de Cristo. 

¡Aleluya, aleluya, él vive...!



martes, 1 de julio de 2025

¡LEVANTA TU ROSTRO...!●

Vivimos en un mundo donde la culpa pesa y las consecuencias del pecado se sienten en cada rincón del planeta. 

El Libro Sagrado reseña que por medio de Adán, la maldad entró al mundo, y con él, la muerte. Sin embargo y a pesar de esta fatal transgresión, Dios en su infinito amor, trazó un plan de redención y fue a través de Jesús, que se nos dio la oportunidad de ser merecedores de recibir la vida eterna.

1 Corintios 15:21-22 "porque así como la muerte vino por medio de un solo hombre, también por medio de un solo hombre vino la resurrección de los muertos. ▪︎ Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados"

Él no solo murió en la cruz, sino que resucitó para darnos esperanza y cuidarnos como sus ovejas. Su victoria sobre la muerte es nuestra victoria y cada pecado que nos pesa, fue clavado en el madero. 

¡Aleluya, aleluya, mediane su sacrificio fuimos  liberados...!

Levanta tu rostro. Tienes acceso a una vida renovada en Cristo. La cual no solo ofrece perdón y salvación, sino que también nos invita a ser parte de un proceso activo de transformación, permitiendo que su Espíritu opere en nosotros para poder poner de manifiesto el  amor y la esperanza, aún en medio de las dificultades.

Ora conmigo:

Señor, así como tengo claro que sin ti estoy perdida, también reconozco que la cruz no fue el final, fue el comienzo de nuestra restauración. Que cada día recuerde el poder de la resurrección, y que ese milagro transforme mi forma de vivir. Lléname de tu amor y enséname a reflejar a Cristo en todo lo que haga. Te lo pido en su nombre. Amén.