Quizás cause risa lo que voy a decir, pero mi vida espiritual es parecida a una mariposa y lo digo porque comencé como una oruga hambrienta, deseosa de aprender y dispuesta a crecer.
Como todo principiante, busco alimentarme de la Palabra, leo la biblia, devocionales, escucho enseñanzas por YouTube, pregunto a mi mentora cuando tengo dudas, me preparo para poder captar el discernimiento que me otorga el Espíritu Santo y poder analizar acertadamente, de forma clara y sencilla.
¡No lo niego...!, pero en momentos me he sentido atrapada y no logro descifrar el mensaje, eso no me decepciona ni disminuye la sed que tengo de ti!, dejo que este proceso siga su curso, me mantengo firme y entiendo que mi transformación ha comenzado.
No soy ermitaña, pero me agrada pasar suficiente tiempo con mi Padre para pedirle su gracia de amor y acompañamiento en todas mis acciones, busco mejorar lo que haya que mejorar y cambiar lo que sea necesario, dejándome guiar no por lo que quiero sino por lo que él me pueda tener preparado.
Se que cuando finalmente crezca, podré expandir mis alas y en cada una de ellas habrá una historia de las batallas que tuve que guerrear.
De lo que si estoy segura es que emergeré con la plenitud de este nuevo potencial dado por Dios y finalmente podré volar para gloria de su nombre.
Al fin logré comprender que ese es el verdadero significado de una entrega, porque solo en ese preciso momento se extienden los brazos de Jesús.
Ealic Tasaco