En un mundo marcado por la división y las ambiciones personales, donde la bondad frecuentemente se relega a un segundo plano, se nos invita a vivir de manera diferente.
Escrito está:
Colosenses 3:12 "Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia"
Alguien generoso puede ser la luz de aliento que otra persona necesita. Seamos comprensivos, incluso, con aquellos con quienes no estamos de acuerdo.
Mostrar cordialidad y representar el amor de Cristo implica un cambio de corazón, una disposición a poner las necesidades de los demás antes que las nuestras y un deseo sincero de seguir su ejemplo.
Este tipo de comportamiento es contagioso y puede transformar nuestras vidas y las vidas de quienes nos rodean.
Ora conmigo:
Señor, deseo realizar un pequeño acto de bondad cada día hacia alguien con quien me cruce en el camino para que este proceder, sea el reflejo de tu amor en mi. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y amigo. Amén.
