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sábado, 1 de agosto de 2026

¡ESE ES MI ANHELO...!

Leamos en el nombre de Cristo:

Salmos 37:4 "Deléitate en el SEÑOR y él te concederá los anhelos de tu corazón"

¿Qué significa realmente deleitarse en el Señor? 

Deleitarse en él, expresa disfrutar su Presencia, sonreír al pensar en su amor, tener paz aún cuando nada parece estar bien, cerrar los ojos e imaginar que él no cambia, alabarlo mientras se espera, confiar cuando no hay señales y agradecer por muy difícil que sea la situación que estemos atravesando. 

Para nadie es un secreto que la sociedad nos empuja a buscar lo insignificante, los aplausos, los “me gusta” en las redes sociales, sin importar que la persona se sienta vacía.

¿Sabes que es hermoso?

Escuchar en medio del ruido mundano a quien todo lo puede,  susurrarnos: “Deléitate en mí”

Él no es una fórmula para cumplir deseos, es una relación viva. Cuando tu deleite está en él, tu corazón se alinea con el suyo y lo que pides empieza a reflejar su voluntad. Entonces, los deseos que antes parecían imposibles, comienzan a tener sentido porque tu alma ya no busca lo terrenal, busca a Dios.

Ora conmigo:

Señor, anhelo que cada silencio sea una oportunidad para escucharte, que mis deseos se alineen con los tuyos y que mi corazón encuentre su plenitud en tu amor. En el nombre de tu Hijo. Amén. 





¡BUENOS DÍAS...!

Leamos en el nombre de Cristo:

Salmos 37:4 "Deléitate en el SEÑOR y él te concederá los anhelos de tu corazón"

Deleitarse en el Señor no es vivir una vida perfecta, sino caminar en paz mientras otros corren y sonreír en medio de lo incierto al saber que todo está bajo su control.

Cuando el alma se deleita en él, el miedo pierde fuerza y la esperanza florece.

Al descubrir que el mayor tesoro es Cristo, los contratiempos y aflicciones se convierten en gozo y eso, no tiene precio.



domingo, 1 de marzo de 2026

¡LA MADUREZ ME ACERCÓ A TI...!●

Hubo un tiempo en mis primeros años de juventud que decidí leer la biblia y me agrado este versículo:

Salmos 37:4 "Disfruta de la presencia del Señor, y él te dará lo que de corazón le pidas"

Y como suelen ser los jóvenes un poco molesta por no ver nada favorable, dije a una compañera de clases: 

"que te parece mi suerte, he estado orando diariamente pero no he recibido los anhelos de mi corazón"

Los deseos que albergaba a mis 19 años seguramente distan mucho de los que tengo ahora, pero eso no hacía la situación menos difícil.

Afortunadamente, los años de vida y experiencia me han enseñado muchas cosas y ya no me irrito por nada. Esto me recuerda que, aunque Dios esté trabajando para alinear mis deseos con los suyos hay que saber esperar, tener paciencia y aceptar lo que él decida.

La madurez ha cultivado en mí la disposición a ser moldeada, incluso, si eso significa renunciar a mis sueños o deseos.

Por ahora seguiré deleitándome en él, leyendo su Palabra, pasando tiempo en su Presencia, agradeciéndole sus bendiciones y buscando su amor.

Ora conmigo:

Señor, gracias por la obra constante que realizas en mí. Abrázame fuerte y no me dejes sola. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y amigo. Amén.



martes, 1 de febrero de 2022

2 CORINTIOS 9:7

"Cada uno debe dar lo que en su corazón ha decidido dar y no lo haga con tristeza ni por obligación. Dios ama a los que dan con alegría"

               ♥ 

Un mendigo estaba sentado en la esquina de una plaza.

A lo lejos vio venir a un señor elegantemente vestido.

Inmediatamente pensó:

- "Le pediré dinero, seguro me dará algo".

Cuando el tipo pasó le dijo:

- "¿Me podría, por favor, regalar una moneda?"

El hombre lo miró y le respondió:

- "¿Por qué no me das algo tú a mi?

El indigente sin saber que responder solo atinó a balbucear:

- "¡Pero, yo no tengo nada!".

- "¡Algo debes tener!... ¡Busca!".

Entre asombro y enojo, el pordiosero revisó su mochila. Vio una naranja, un pedazo de pan y unos granos de arroz. Consideró que el pan y la naranja eran mucho para darlos, así que en medio de su desagrado, sacó 5 granos de arroz y se los dió.

- "¡Ves como sí tenías!".

Inmediatamente le dio 5 monedas de oro, una por cada grano.

El menesteroso dijo entonces:

- "Creo que por aquí tengo otros granitos más...".

Pero aquel educado caballero le respondió:

- "Solamente de lo que me has dado de corazón, te puedo dar yo".

               ♥

En esta historia se pone de manifiesto el acto de dar y recibir y yo me pregunto:

¿Cuántas veces con nuestras acciones, entran en juego el egoísmo y nuestros propios intereses?

¿Cuántas veces realizamos un favor solo pensando en el beneficio personal que nos reportará?

Si vamos a dar, que sea de corazón, sin calcular, sin sacar cuentas, sin pensar en lo que recibiremos a cambio, ya la mayor ganancia será la felicidad que sintamos al ayudar a quien así lo requiere.

Salmos 37:4 "Deléitate en el SEÑOR y él te concederá los anhelos de tu corazón"

El buen Pastor te bendiga.