"Cada uno debe dar lo que en su corazón ha decidido dar y no lo haga con tristeza ni por obligación. Dios ama a los que dan con alegría"
♥
Un mendigo estaba sentado en la esquina de una plaza.
A lo lejos vio venir a un señor elegantemente vestido.
Inmediatamente pensó:
- "Le pediré dinero, seguro me dará algo".
Cuando el tipo pasó le dijo:
- "¿Me podría, por favor, regalar una moneda?"
El hombre lo miró y le respondió:
- "¿Por qué no me das algo tú a mi?
El indigente sin saber que responder solo atinó a balbucear:
- "¡Pero, yo no tengo nada!".
- "¡Algo debes tener!... ¡Busca!".
Entre asombro y enojo, el pordiosero revisó su mochila. Vio una naranja, un pedazo de pan y unos granos de arroz. Consideró que el pan y la naranja eran mucho para darlos, así que en medio de su desagrado, sacó 5 granos de arroz y se los dió.
- "¡Ves como sí tenías!".
Inmediatamente le dio 5 monedas de oro, una por cada grano.
El menesteroso dijo entonces:
- "Creo que por aquí tengo otros granitos más...".
Pero aquel educado caballero le respondió:
- "Solamente de lo que me has dado de corazón, te puedo dar yo".
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En esta historia se pone de manifiesto el acto de dar y recibir y yo me pregunto:
¿Cuántas veces con nuestras acciones, entran en juego el egoísmo y nuestros propios intereses?
¿Cuántas veces realizamos un favor solo pensando en el beneficio personal que nos reportará?
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