Solo Dios tiene el poder para transformar a una persona.
Si esa es su voluntad, así será y el apóstol Pablo es el mejor ejemplo de lo que afirmo.
Pablo había sido hostil hacia la iglesia primitiva, estimulando la blasfemia, castigando a los creyentes y dando su voto a favor para que fueran castigados con la muerte.
Hechos 26:10-11 "Eso es precisamente lo que hice en Jerusalén. Con la autoridad de los jefes de los sacerdotes metí en la cárcel a muchos de los creyentes y, cuando los mataban, yo manifestaba mi aprobación. ▪ Muchas veces anduve de sinagoga en sinagoga castigándolos para obligarlos a blasfemar. Mi obsesión contra ellos me llevaba al extremo de perseguirlos incluso en ciudades del extranjero"
Su vida cambió radicalmente cuando se encontró con Jesús en el camino de Damasco, en ese preciso momento comprendió que todas sus obras religiosas y sus credenciales no significaban nada.
Después de la salvación, el apóstol se dedicó a enseñar la doctrina cristiana a quienes no la conocían. Su objetivo era invitar a las personas a venir a Cristo a través del arrepentimiento, el bautismo, el don del Espíritu Santo y el perseverar hasta el fin.
Dios transformó al enemigo más acérrimo de su iglesia en un líder sabio y consagrado.
¡Te das cuenta que para el Creador, no hay nada imposible...!
Romanos 6:17-18 "Pero gracias a Dios que, aunque ustedes eran esclavos del pecado, han obedecido de corazón al modelo de enseñanza que han recibido, • y una vez liberados del pecado llegaron a ser siervos de la justicia.
Si te comprometes a obedecer al Señor, él completará la buena obra que ha comenzado en ti.
Filipenses 1.6 "Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva"
Ora conmigo:
