"Para que una cosa tenga filo y forma, necesita chocar contra algo de su misma dureza". Hoy entiendo lo que quería decir. Así como un diamante no se puede pulir con algodón, nuestro carácter no cambiará rodeado solo de quienes siempre nos dan la razón. Necesitamos codearnos con personas complejas para que nuestro espíritu realmente se afile y madure.
He puesto en práctica esta idea y deseo compartirla contigo: cuando siento que alguien o algo "me está sacando de quicio", me detengo un segundo antes de reaccionar. Visualizo esa molestia como una lija que pasa sobre una parte áspera de mi carácter. En lugar de enfurecerme o quejarme, reconozco internamente la oportunidad de manifestar el dominio propio en ese momento exacto, dejando que el roce haga su trabajo en mí.
Recuerda que cada fricción en nuestras vidas es una oportunidad para crecer y madurar, tal como se menciona en:
Romanos 5:3-4 "Y no sólo esto, sino que también nos regocijamos en los sufrimientos, porque sabemos que los sufrimientos producen resistencia, ▪︎ la resistencia produce un carácter aprobado, y el carácter aprobado produce esperanza"
Ora conmigo:
Señor, estoy consciente de que esas fricciones son Tu forma de pulir mi corazón. Dame la sabiduría para no huir de los retos y la humildad para aceptar que aún tengo muchos bordes filosos que necesitan ser suavizados. Enséñame a ver en cada situación difícil una oportunidad para crecer de verdad. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y amigo. Amén.

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