Saúl, fue ungido por el profeta Samuel. La unción simbolizaba que Saúl había sido elegido por Dios para liderar al pueblo y cumplir un propósito especial.
1 Samuel 10:1 "Entonces Samuel tomó un frasco de aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl. Luego lo besó y dijo: —¡Es el Señor quien te ha ungido para que gobiernes a su pueblo!"
Pero a pesar de su inicio prometedor, la vida de Saúl tuvo altibajos significativos, lo que llevó eventualmente a su rechazo por parte del Rey de Reyes y Señor de Señores
Fue presa fácil de la envidia, la cual comenzó a carcomer sus entrañas cuando se enteró que David destacaba como el mejor de los guerreros después de derrotar a Goliat.
La popularidad de quien se enfrentó a un gigante con la fe puesta en Dios, unas piedras y su honda, aunado a las alabanzas que recibía del pueblo, provocaron que Saúl viera a David como una amenaza para su reino y su propia posición.
El resentimiento se intensificó cuando las mujeres en sus cantos y danzas decían:
1 Samuel 18:7 "Saúl mató a miles de guerreros, pero David mató a más de diez mil"
En varias ocasiones intentó deshacerse de él, lo que llevó a una larga persecución que David tuvo que enfrentar.
Este relato nos muestra como los celos, la envidia y las ansias de poder pueden hundir a una persona en su propia paranoia y llevarla a actuar de manera equivocada.
Ora conmigo:
Señor, dame claridad para ver las bendiciones que me rodean y mostrar agradecimiento por lo que tengo, Te ruego transformes mis pensamientos y me guíes para vivir de acuerdo a tu propósito. En el nombre de Jesús. Amén.
