Todos, absolutamente todos, hemos estropeado nuestras vidas de un modo u otro al dejarnos seducir por lo indebido, por lo pecaminoso y es que este mundo contaminado por la maldad se presta para hacernos caer en desobediencia.
La buena nueva, es que contamos con un Dios espléndido, porque a pesar de estar llenos de pecado, él nos espera con los brazos abiertos y está dispuesto a otorgarnos el perdón.
No pienses que es demasiado tarde; porque lo valioso del evangelio es que su mensaje nos ayuda a mantenernos firmes y a fijar nuestra mirada en Cristo Jesús.
Eso es lo que encontramos en cada versículo bíblico, el empuje necesario para dejar atrás lo que en nada nos edifica.
No vivamos para nosotros mismos, sino para aquél que murió en la cruz, asumiendo nuestras transgresiones.
Efesios 5:2 "y lleven una vida de amor, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio fragante para Dios"
Si reconocemos que hemos obrado mal y aceptamos el perdón de Dios por medio de su Hijo, seremos restaurados, lo pasado será borrado y volveremos a ser castos en Cristo.
¡Aleluya...! ¡Qué noticia tan maravillosa...!
Ora conmigo:
Señor, preparame y enseñame a reflejar la belleza de tu propio carácter. Te lo imploro en el nombre de Jesús. Amén.

