¡Bendito el que viene en nombre del Señor...!
Estas fechas son propicias para que en cada uno de nosotros nazca Jesús, que su nacimiento sea capaz de cambiar tristezas por alegrías, adversidad por entusiasmo, que podamos tejer con nuestros pensamientos un ramillete de optimismo y con nuestras acciones un camino de perfección, donde pueda manifestarse el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre y la templanza, el maravilloso fruto que solo el Espíritu Santo nos puede regalar.
