En medio del cansancio agotador que sentía mi cuerpo, hoy me encontré incapaz de concluir una tarea pendiente.
Mi mente se negaba a concentrarse, envuelta en un torbellino de pensamientos y responsabilidades que parecían superar mi capacidad de aguante.
La sensación de estar completamente abrumada no cedía; estaba inmersa en el remolino de la vida. Aquella claridad mental que tan necesaria es para llevar a cabo nuestros compromisos con excelencia se veía opacada.
Ese día quise correr sin mirar para atrás pero inmediatamente recapacité y pensé: "En esos tiempos en que la sobrecarga nos invade, debemos reposar en la paz y el amor que Dios nos ofrece"
Escrito está:
Mateo 11:28 "Vengan a mí todos ustedes, los agotados de tanto trabajar, que yo los haré descansar"
Ora conmigo:
Señor, ayúdame a buscarte incesantemente y a no dejarme llevar por la frustración ante los retos que la vida me presenta. Confió en ti y descanso en la promesa de tu reposo. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y amigo. Amén.

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