Amado Padre, en esta noche lléname de paz y tranquilidad. Que tu presencia me rodee mientras descanso y cada preocupación se disipe en tu amor.
Prometo recordar que cada nuevo día, tengo el deber de glorificarte y confiar en tu plan perfecto.
Te entrego mis sueños, mi nerviosismo y angustia, sabiendo que tú cuidas de mí.
Que al despertar, me sienta renovada y lista para enfrentar el nuevo día con fe y alegría. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y amigo. Amén.
Salmos 4:8 "Por eso me acuesto y duermo en paz, porque sólo tú, Señor, me haces vivir confiado"
¡Que tengas una descanso reparador...!

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