El pasado 8 de octubre viví inesperadamente un momento crítico de salud tras sufrir una inflamación cerebral. Perdí el habla por varias horas e incluso la movilidad de mi mano derecha, resultado que fue confirmado por una tomografía. Motivo por el cual dejé de regar las Reflexiones "Semillas de Fe y Esperanza".
A pesar de la tribulación y de los instantes de duda naturales, mi fe se mantuvo firme.
Me postro ante ti, Señor, para darte las gracias por el milagro realizado, por guiar las manos de los médicos que estuvieron pendientes de mi, por cada medicamento que hizo efecto y por sostener mi vida en el momento de mayor peligro.
Salmos 30:2 "Oh SEÑOR, Dios mío, clamé a ti, y tú me sanaste".
Tu poder y tu misericordia infinita devolvieron la esperanza donde solo había angustia. Comparto este milagro contigo para recordarte que, sin importar la tormenta, Dios siempre tiene el control.
Toda la gloria y el honor sean para ti. Amén.