Hoy elevo mis pensamientos al cielo, recordando a los que ya no están presentes, a esos que partieron sin previo aviso y dejaron sin querer una profunda herida en el corazón.
No es fácil para los que seguimos aquí, aceptar ese viaje sin retorno, pero con el Todopoderoso no se puede discutir, porque él siempre tiene la razón y sabe lo que hace.
Romanos 11:36 "Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén"
Lloremos, si llorar nos reconforta un poco, pero no discutamos ni busquemos culpables por lo que ya pasó.
Reconozco que hay momentos donde todo se nos complica en cuestión de segundos y sin esperarlo la vida nos pone a prueba con cualquier tipo de adversidad, pero aunque nos cueste entender, aceptemos todo lo que por voluntad divina se nos cruce en el camino y no llenemos la mochila que cargamos en la espalda de negatividad y pesimismo porque Dios es tan bueno que mantiene sus brazos abiertos para reconfortarnos con su infinito amor.
Deuteronomio 1:31 "Además, ustedes son testigos de que, en el desierto, y por todo el camino que han recorrido, el Señor su Dios los ha traído como un padre que lleva a su hijo de la mano, hasta llegar a este lugar”

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